- ... Y seguía escuchando ese pitido sordo en mi cabeza, esa voz muda con aliento maloliente que me aplastaba el cráneo al tiempo que ensanchaba como si de una estructura deforme se tratase.
No callaban los sonidos dentro de mí, incesantes como si lo hiciesen queriendo, mimetizándose con un viento frío que me acariciaba como si de una rosa se tratase, pero esta vez, tenía también espinas, un frío intenso que hace temblar levemente.
Me concentré.
Callé los sonidos por un momento, y cambié la trayectoria del viento lejos de mí.
Empecé a comprobar que todo, y cuando digo todo, volvía a estar en su posición, todo en el mismo sitio que antes, el mismo sonido chirriante en mis oídos, esa voz dormida envuelta en un pestilente aroma...
Todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario