- ... Y seguía escuchando ese pitido sordo en mi cabeza, esa voz muda con aliento maloliente que me aplastaba el cráneo al tiempo que ensanchaba como si de una estructura deforme se tratase.
No callaban los sonidos dentro de mí, incesantes como si lo hiciesen queriendo, mimetizándose con un viento frío que me acariciaba como si de una rosa se tratase, pero esta vez, tenía también espinas, un frío intenso que hace temblar levemente.
Me concentré.
Callé los sonidos por un momento, y cambié la trayectoria del viento lejos de mí.
Empecé a comprobar que todo, y cuando digo todo, volvía a estar en su posición, todo en el mismo sitio que antes, el mismo sonido chirriante en mis oídos, esa voz dormida envuelta en un pestilente aroma...
Todo.
miércoles, 11 de enero de 2012
lunes, 2 de enero de 2012
Inicialmente nada
"Polvo somos...
Somos, en verdad, menos que eso, insignificantes en comparación con el mundo, con el universo... Sin embargo, os empeñáis en que sois más que nada. Se os da genial destrozar todo cuanto os rodea, sin pararos a pensar, sin observar, sin entender ni comprender.
¿Cuánto tiempo más durará esto?
Sois títeres sin cabeza, sin mente propia, manejados por unos hilos que se pierden entre las sombras, movidos hacia el abismo sin que os deis cuenta, sin aportar nada.
Sois polvo, en verdad yo también, mas yo soy capaz de ver de qué lugar parten mis hilos, soy capaz de cortarlos y continuar mi propio sendero, ya que la sensación de ser un peón a manos de un jugador que no sepa moverme me produce escalofríos.
2:23
De todas formas, si te paras a pensarlo y todas las piezas encajan perfectamente, solamente es otro modo más de evadirse, de abstraerse de los problemas que se te presentan día a día pero...
¿De verdad es este el camino?
A veces es posible encontrarse a gusto. Quizás en ese momento no estés haciendo nada de provecho, es decir, que sea poco didáctico.
¿No nos estaremos desviando hacia un rumbo innecesario?
Quizás una historia pueda haceros entender:
-Navegaba un barco por un mar inmenso, todo en calma, sin ningún atisbo ni de brisa ni de tierra. Sólo agua. Los peces no se atrevían a entrar por el exceso de salinidad en el agua. Ni siquiera las gaviotas, puesto que conocían la extinción de éstos por aquel mar. No obstante, el barco seguía navegando en aquellas aguas. No se sabe muy bien por qué, el capitán ordenó a toda la tripulación a buscar un solo pez aunque fuese, pero ni rastro. Los pescadores, desolados, volvieron a tierra, donde preguntaron a las muchas gentes, pero ninguno sabía decirle. El capitán, indignado, se fijó que ninguna gaviota se acercaba, extraño en un mar tan grande, por lo que se puso a investigar y descubrió el motivo de su fracaso con las redes. El capitán informó inmediatamente a todos los pueblos de las costas advirtiendo a sus gentes. Muchos emigraron, pero la gran mayoría no quisieron creerle, por lo que aún viven en sus costas, ilusos y esperanzados de poder vivir de la pesca, ingenuos al creer encontrar algo y estúpidos por no intentar aprender.
¡Pregúntate a ti mismo! Te ayuda a entenderte como persona y como pieza de este mundo, a saber cómo encajan incluso las otras piezas.
Si consigues salir del laberinto que este camino conlleva, serás capaz de entender muchas más cosas de las que crees.
Por así decirlo, es una manera de intentar comprender lo que otros han dejado o dejarán.
Escucha. El viento puede decirte más de lo que nadie oye.
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