lunes, 2 de enero de 2012

2:23

De todas formas, si te paras a pensarlo y todas las piezas encajan perfectamente, solamente es otro modo más de evadirse, de abstraerse de los problemas que se te presentan día a día pero...
     ¿De verdad es este el camino? 
A veces es posible encontrarse a gusto. Quizás en ese momento no estés haciendo nada de provecho, es decir, que sea poco didáctico.
    ¿No nos estaremos desviando hacia un rumbo innecesario?

 Quizás una historia pueda haceros entender:


          -Navegaba un barco por un mar inmenso, todo en calma, sin ningún atisbo ni de brisa ni de tierra. Sólo agua. Los peces no se atrevían a entrar por el exceso de salinidad en el agua. Ni siquiera las gaviotas, puesto que conocían la extinción de éstos por aquel mar. No obstante, el barco seguía navegando en aquellas aguas. No se sabe muy bien por qué, el capitán ordenó a toda la tripulación a buscar un solo pez aunque fuese, pero ni rastro. Los pescadores, desolados, volvieron a tierra, donde preguntaron a las muchas gentes, pero ninguno sabía decirle. El capitán, indignado, se fijó que ninguna gaviota se acercaba, extraño en un mar tan grande, por lo que se puso a investigar y descubrió el motivo de su fracaso con las redes. El capitán informó inmediatamente a todos los pueblos de las costas advirtiendo a sus gentes. Muchos emigraron, pero la gran mayoría no quisieron creerle, por lo que aún viven en sus costas, ilusos y esperanzados de poder vivir de la pesca, ingenuos al creer encontrar algo y estúpidos por no intentar aprender.

¡Pregúntate a ti mismo! Te ayuda a entenderte como persona y como pieza de este mundo, a saber cómo encajan incluso las otras piezas.
Si consigues salir del laberinto que este camino conlleva, serás capaz de entender muchas más cosas de las que crees.
Por así decirlo, es una manera de intentar comprender lo que otros han dejado o dejarán.

Escucha. El viento puede decirte más de lo que nadie oye.

No hay comentarios:

Publicar un comentario